El semanario Quinto Día aseguró en sus acostumbradas exclusivas de última página que la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, ha tomado distancia de sus compañeros del Poder Moral Republicano, es decir del Defensor del Pueblo, Tarek Willlia, Saab, y del Contralor General, Manuel Galindo. Destacan que con su último pronunciamiento confirmó lo ya comentado a sus allegados:“ni renuncia ni la renuncian”.

A continuación el texto íntegro publicado en Quinto Día:

FISCAL. La Fiscal General de la República ha tomado distancia de otros integrantes del Poder Moral. Su último discurso fue una categórica respuesta a quienes desde las alturas del gobierno y su partido, juegan a su salida. Hay en el alto poder personajes que consideran a la doctora Ortega un factor de perturbación en los planes de radicalización por encima de la Ley, contra la dirigencia de oposición. La funcionaria ha rechazado insinuaciones de exigir juicios a líderes de las manifestaciones y como si fuera poco, pareciera que hay jueces con instrucciones de negar las solicitudes del Ministerio Público, contra las violaciones del orden legal. Le negaron la libertad de unas 30 personas detenidas, sin indicios de culpa. Ya antes el Sebin había advertido que sólo recibían órdenes del Presidente de la República. La pregunta es una sola. ¿Quieren presionar la dimisión de la Fiscal? Ella, me ha dicho uno de sus allegados, ni renuncia ni la renuncian.

Este viernes el semanario Quinto Día informó en sus exclusivas de última página que dentro del Gobierno Nacional hay sectores que presionan para enviar  a prisión a dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). La decisión no ha sido tomada aún debido a que existen discrepancias en su aplicación.

A continuación el texto íntegro publicado en Quinto Día:

LO QUE VIENE. Hay sectores del gobierno que presionan para enviar a prisión a dirigentes opositores, pero otros han expresado total desacuerdo. Sería una medida que agravaría el problema y la opinión internacional. La otra propuesta que parece aprobada y se anunciará en horas, es la de crear, según lo que consideran poder popular originario, asamblea de calle paralela a la Asamblea Nacional. La situación no es fácil. Todo se dirige a una inconveniente confrontación. Cuando ocurren estos conflictos, la razón está en el diálogo. Un diálogo donde participen todos los sectores, sin imposiciones unilaterales. El poder en una democracia, es un instrumento no para aplastar al gobernado ni descalificar al adversario. En ambos sectores debe privar el respeto mutuo. Y otra vez. Sólo el diálogo construye la paz.

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